Prólogo

portada disco Fake

PREMIO MARTÍN CÓDAX DA MÚSICA 2017 en la categoría de músicas del mundo.

PREMIO OPINIÓN DA MÚSICA DE RAÍZ 2017 al mejor álbum.

Se cuenta que los Talabarte viajaron durante 15 años a bordo del Tradincerto, un aparato antiguo de despiece. En este viaje descubrieron una serie de historias que despertaron su interés y fascinación. De muchas de estas historias conocieron varias versiones: la oficial, que es la que suene estar escrita en los libros, o la popular, que es la que pertenece a la memoria de la gente; otras eran falsas y les habían hecho creer en su veracidad; también las había de las que formaban parte de leyendas o tradiciones... Pero enseguida se enteraron de que todas ellas tenían algo en común: la incertidumbre de no saber si eran verdaderas o falsas. Y así fue cómo comenzaron a interesarse por el mundo de los "fakes".

A lo largo de todo este tiempo, fueron recogiendo este valioso material sumergiéndose en las bibliotecas, museos y hemerotecas... Pero también en las tabernas y lugares de reunión de todas las aldeas.
Fue precisamente en estos furanchos donde los Talabarte bebieron de esa tradición y descubrieron su música. Primero aprendieron a tocarla, mas con el paso de los años incluso llegaron a hablarla con destreza a través de sus instrumentos. Hablaban mazurcas, schottish, milongas, polskas o tarantellas con un sotaque tan próximo al sonido original que incluso había quien pensaba que estos músicos también eran nativos de allí -aunque para quienes los conocemos, bien sabemos que de alguna manera llevan escrito en su ADN ritmos tan nuestros y singulares como la muiñeira, la jota o el pasodoble-.

Nota editorial

Algunos analistas de esta obra concluyeron que el viaje del Tradincerto nunca se pudo haber realizado, ya que ciertos estudios técnicos acerca de la aerodinámica de este aparejo ponen en entredicho su capacidad para volar una docena de metros. Por tanto, si tal viaje no existió, tampoco es difícil deducir que sus músicas probablemente fueran inventadas por ellos y que no tengan nada de búlgaro, ni de húngaro, ni de sueco... ni de nada...!
Lógicamente, estos documentos gráficos y sonoros fueron catalogados como un auténtico "fake", habida cuenta además que sus autores -como pudieron comprobar los analistas antes mencionados- son unos verdaderos maestros en este arte.